Desde el año 2002, el SIDA es la principal causa de muerte por enfermedad infecciosa en África. Entre 2008 y el 2010, unos 42 millones de niños habrán perdido a uno o a ambos padres por culpa del SIDA.
Se estima que ha habido más de 60 millones de infectados y unos 25 millones de muertes desde el principio de la pandemia en los años ochenta del siglo pasado, una cifra que seguirá creciendo: desde ahora hasta el año 2015 morirán 115 millones dbangee personas si no encontramos un tratamiento mejor. Es por este motivo que el SIDA ha sido considerado la peor plaga que ha afectado a la humanidad y se están invirtiendo millones para encontrar soluciones.
¿Cómo están las cosas casi 30 años después que se descubriera el virus de la inmunodeficiencia? Mucho mejor que al principio, sin duda, porque ahora tenemos los antirretrovirales que permiten que la mayoría de las personas infectadas sobrevivan décadas en buenas condiciones, en lugar de morir en cuestión de meses (sin tratamiento, pasa una media de nueve meses desde la aparición de los primeros síntomas, lo que suele ocurrir unos doce años después del momento de entrar en contacto con el virus). Pero aún no existe una vacuna efectiva ni un tratamiento que elimine completamente el virus de la sangre y cure así la infección.
Últimamente ha habido algunos avances notables en este campo que contribuyen a esta sensación de que la guerra no está perdida, después de unos años con pocas noticias que permitieran alegrarse. Hace un par de semanas se publicaba un estudio que demostraba que empezar un tratamiento con antirretrovirales al principio de la infección reducía un 96% el riesgo de contagio en una relación heterosexual.
Los datos se obtuvieron de 1.763 parejas en nueve países, y los resultados tan positivos hicieron que se cerrara el estudio cuatro años antes de lo previsto. Es un descubrimiento muy importante por el efecto tan radical que se ha observado. Esto hará que probablemente cambien los protocolos actuales y se plantee tratar a los infectados mucho antes de lo que se viene haciendo hasta ahora (normalmente se espera hasta que el recuento de unas células defensivas, llamadas CD4, baje de 350).
En Abril, se publicó otro artículo que también abogaba por iniciar antes el tratamiento, esta vez en el caso de los recién nacidos infectados con el VIH, y escoger específicamente para ellos los fármacos de la familia de los inhibidores de la proteasa (actualmente se usan más los inhibidores de la transcriptasa inversa). Según los datos, esto frenaría de forma importante el progreso del virus. El problema sigue siendo el de siempre: los que más necesitarán estos fármacos serán los que no se podrán permitir pagar por ellos.
Hasta que la accesibilidad y los precios de los antirretrovirales no bajen, todas estas estrategias tendrán poco impacto en zonas críticas como África. Estos posibles cambios en los protocolos de prevención podrían generar mucha más demanda de estos fármacos, y hay que esperar que esto permita que las farmacéuticas acaben bajando los precios.
En lo que se refiere a las vacunas, a principios de Mayo leíamos que una nueva vacuna protegía a los monos contra el VIS, el equivalente del VIH en estos animales. Lo curioso es que el virus consiguió infectar a todos los monos del estudio (24) pero la mitad de ellos pudo eliminarlo de su sistema. Son datos que difícilmente se podrán trasladar a humanos, ya que en la vacuna se usó otro virus como ayudante, el CMV, y éste es también tóxico para el hombre. Pero por lo menos nos da expectativas de que por este camino podríamos conseguir algo y reactiva un poco el tema de la vacuna, que algunos expertos aún creen que va a ser imposible de conseguir.
A todos estos avances hay que sumarles el gel vaginal que proporciona una protección razonable (y en ratones ya se han descubierto otros que podrían ser incluso mejores [http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/05/19/hepatitissida/1305829517.html], o el tratamiento llamado PrEP (profilaxis pre-exposición), que en noviembre del 2010 mostró que podía reducir un 44% el riesgo de contagio si se tomaba antes de entrar en contacto con el VIH.
A pesar de estos prometedores resultados iniciales, los primeros estudios clínicos de PrEP, usando un fármaco llamado Truvada, han tenido resultados bastante pobres, especialmente en mujeres, por lo que habrá que esperar a tener más resultados. De todas maneras, parece que el objetivo de eliminar el VIH no es tan imposible como parecía hasta ahora y que vamos mejorando poco a poco en los diferentes campos de tratamiento y prevención. Hay motivos, pues, para ser (moderadamente) optimistas.D
Fuente: El Mundo.es
Palabras clave: gel vaginal, PrEP, SIDA, Truvada, VIH
