En unos días se conmemorará en todo el mundo el Día Mundial de la lucha contra el ; el primero de Diciembre se cumple 30 años desde que se detectaron los primeros casos de en Estados Unidos y mucho ha cambiado desde entonces. Existen tres cuestiones importantes que sucedieron durante 2011 con relación a la respuesta global al SIDA que en esta ocasión me gustaría abordar: la disminución del financiamiento, los nuevos enfoques para la y los compromisos políticos con la epidemia.

En el 5to. Seminario Universitario sobre VIH que se llevó a cabo hace unos días en la Academia Nacional de Medicina de la Ciudad de México se repitió en varias ocasiones por varios ponentes cómo están agotándose los paradigmas existentes sobre la prevención del VIH: promover el auto cuidado, regalar condones y dar educación sexual ya no es suficiente. Detectar el VIH a tiempo y dar tratamientos efectivos a las personas que resulten positivas son las nuevas herramientas que deben ser impulsadas, es decir, el como prevención.

Aún no hay vacuna y probablemente no la habrá en los próximos 5 o 10 años por lo menos pero existen diferentes investigaciones sobre nuevos tratamientos y nuevas tecnologías para la prevención tales como geles y anillos vaginales que previenen el VIH; se le está dando un apoyo importante a la profilaxis post-exposición e incluso a la profilaxis pre-exposición; la circuncisión masculina se está promoviendo ya como una práctica que debe extenderse en los países con epidemias generalizadas. Con todo y esto, se siguen buscando formas que vayan más allá de los determinantes sociales de la salud que como bien se sabe, son muy difíciles de modificar y más cuando hablamos de un virus que se transmite principalmente a través de las relaciones sexuales.

Entonces, ¿le seguimos apostando a lo que se ha venido haciendo en los últimos 20 años o volteamos a ver las nuevas evidencias que existen para la prevención? Yo creo que ambas.

El Fondo Mundial para la lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, la principal fuente de recursos para el VIH y uno de los mecanismos de financiamiento más innovadores para combatir las tres enfermedades infecciosas más letales del planeta, está en grave crisis. Por primera vez desde que se creó hace casi 10 años enfrenta un déficit de solvencia, ya que los donantes que lo sostienen están atravesando por recesiones económicas o están cambiando sus prioridades a otros temas del desarrollo. Grandes fundaciones como Gates Foundation y el Open Society Institute siguen contribuyendo con grandes cifras que, sin embargo, no le llegan a los talones a las enormes aportaciones que dan los gobiernos de Estados Unidos, Japón, los países nórdicos y muchos de la Unión Europea a los países en desarrollo, especialmente a África sub-sahariana.

, la agencia de Naciones Unidas para el VIH, ha publicado en los últimos años cifras alentadoras diciendo que las nuevas infecciones ya no están aumentando de forma alarmante en la mayor parte de los países del mundo y que por lo tanto, la epidemia se está estabilizando. Sin duda es una gran noticia pero al mismo tiempo ha provocado que se pierda el sentido de urgencia de prevenir nuevos casos y dar tratamiento a los casi 20 millones de personas que no tienen acceso a él lo cual cuesta cientos de millones de dólares.

Sin dinero no podrán seguir los miles de programas gubernamentales, del sector privado y de ONGs para prevenir, dar tratamiento y luchar contra el estigma y la discriminación. El 2011 es un año decisivo para ver si se sigue sosteniendo el compromiso financiero para combatir el VIH o empezamos a perder poco a poco lo que se ha ganado. México tiene un proyecto financiado por el Fondo Mundial para prevenir el VIH entre hombres que tienen sexo con hombres, población trans y usuarios de drogas inyectables pero una vez que se termine será prácticamente imposible obtener recursos de fuentes extranjeras por lo que será necesario que el gobierno financie completamente la respuesta nacional. Y hay que asegurarnos que así suceda.

En Junio de este año se llevó a cabo en la Asamblea General de Naciones Unidas la revisión de los avances de la Declaración de Compromisos en VIH firmada por los estados miembros en el 2001 y si bien ha habido progreso aún estamos lejos de alcanzar la Meta del Milenio de detener y empezar a revertir la epidemia del SIDA para el año 2015. El problema no es solo la falta de recursos sino de voluntad política para tomar decisiones que impacten en el curso de la enfermedad.

A pesar de que estamos ya entrados en la segunda década del siglo XXI, aún hay países que prohíben por completo la educación sexual en las escuelas, países que meten a la cárcel a los gays por el simple hecho de serlo, países que tratan a las trabajadoras sexuales como delincuentes y países que prohíben la entrada y le niegan visas a personas que viven con VIH. Todas éstas cuestiones, más que dinero, necesitan voluntad política para cambiar las cosas pero desgraciadamente a pesar de toda la evidencia científica que existe, muchos tomadores de decisiones se empecinan en no facilitar la respuesta al VIH.

Desde que México fue sede de la Conferencia Internacional de SIDA en el 2008 el gobierno no ha volteado a ver al SIDA como un verdadero problema de salud pública y si bien es cierto que hay tratamiento disponible para quien lo requiera, hacen falta acciones que faciliten la detección oportuna del VIH y el inicio de tratamiento antes de que sea demasiado tarde en las personas que lo necesitan. Habrá que ver si en las campañas que se avecinan hay alguna propuesta en relación al VIH o por lo menos en relación a la salud sexual en general. También habrá que ver quiénes son los potenciales Secretarios de Salud, porque finalmente serán ellos o ellas quienes dicten la política a seguir en ésta materia.

A 30 años del inicio de la epidemia no se puede bajar la guardia, sobre todo ahora que existe la evidencia de qué estrategias funcionan, cuáles son costo-efectivas y quién debe involucrarse para una mejor respuesta. Y si no hay dinero, no hay vacunas y no hay voluntad política habrá que hallar la forma de conseguirlas porque no podemos vivir otros 30 años con una enfermedad prevenible que sigue afectando a los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

Fuente: HomoZapping

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