La mejora de la supervivencia de los pacientes con tumores asociados o no al podría estar relacionada con la recuperación inmunitaria.

Según los resultados de dos estudios presentados durante la XVIII Conferencia sobre retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI), las personas con VIH que inician el tratamiento antiretroviral con recuentos elevados de células CD4 tienen menos probabilidades de desarrollar cáncer no asociado al SIDA. Además, los regímenes antirretrovirales que incluyen inhibidores de la proteasa (IP) podrían tener un efecto protector frente al cáncer de próstata.

En la década pasada, si bien un número importante de estudios han mostrado cómo han disminuido los cánceres asociados al SIDA por el efecto de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) y, al mismo tiempo, cómo han aumentado los tumores no relacionados con dicho síndrome en personas con VIH, muy pocas investigaciones han evaluado la supervivencia de los pacientes afectados por cáncer no vinculado al SIDA y el efecto individual de las familias de fármacos antirretrovirales en su desarrollo.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois en Chicago (EE UU) examinó un grupo de 7.974 personas con VIH inscritas en el Estudio de Pacientes Ambulatorios del VIH (HOPS, en sus siglas en inglés) entre 1996 y 2009. En general, la mayoría de los participantes eran menores de 40 años, y aproximadamente un 80% eran varones. Por lo que respecta al origen étnico, el grupo fue variada en su composición: cerca de la mitad eran blancos, un 30%, negros y un 11%, latinos. El recuento medio nadir (el más bajo alcanzado) de CD4 fue de 197 células/mm3. Un 54% eran fumadores activos o habían fumado en el pasado.

En el transcurso del estudio, 241 personas desarrollaron cánceres definidores del SIDA; 180 participantes tuvieron cánceres no definidores del SIDA asociados a otros organismos infecciosos (como por ejemplo, cáncer hepático causado por el virus de la hepatitis B [VHB] o hepatitis C [VHC], o cáncer anal provocado por el virus del papiloma humano [VPH]); y en 220 pacientes se produjeron cánceres no definidores del SIDA no relacionados con organismos infecciosos (como por ejemplo, cáncer de pulmón, de huesos, de páncreas, etc.).

Cuando los autores tuvieron cuenta en el análisis todos los factores de riesgo, pudieron observar cómo se producían ciertos patrones en el desarrollo de cáncer. Pese a que la edad en el momento del diagnóstico no influyó en la incidencia de cáncer, el riesgo de desarrollar alguno se incrementó al tener más años; de hecho, por cada aumento de 10 años en la edad, se apreció un incremento de un 8% para los cánceres definidores del SIDA; de un 15% para los cánceres no definidores del SIDA asociados a otros organismos infecciosos; y de un 25% para cánceres no definidores del SIDA no relacionados con organismos infecciosos. Por el contrario, se observó que los aumentos en el recuento de células CD4 ofrecían protección frente al desarrollo de cáncer. Finalmente, los investigadores también constataron que el uso del tabaco aumentó en un 300% el riesgo de sufrir cánceres no definidores del SIDA asociados a otros organismos infecciosos.

Asimismo, y como dato esperanzador, los investigadores hallaron que la probabilidad de supervivencia a 5 años aumentó de forma sustancial a lo largo del tiempo, pasando de aproximadamente un 60% en el período entre 1996 y 2000 a casi un 80% entre 2005 y 2009. De forma paralela, se advirtió que alcanzar y mantener recuentos elevados de células de CD4 tenía un efecto protector frente al desarrollo no solo de cánceres definidores del SIDA, sino también de cánceres no definidores del SIDA relacionados con otros organismos infecciosos.

Dado que la detección y el tratamiento precoz podrían mejorar las tasas de supervivencia de cáncer, los autores insisten en la importancia de implementar protocolos de cribado sobre todo en aquellos pacientes con VIH con signos y síntomas evidentes, con coinfecciones relevantes que pueden provocar tumores (como los virus hepáticos o el VPH), y factores de riesgo conductuales (como el tabaquismo), con independencia de la edad.

Por otro lado, un estudio de Kaiser Permanente del norte de California (EE UU) quiso evaluar si el uso de fármacos de la familia de los inhibidores de la proteasa o de los inhibidores de la transcriptasa inversa no análogos de nucleósido (ITINN), y su duración, podrían tener un efecto protector frente al desarrollo de cáncer, partiendo de la base de que datos de laboratorios procedentes de estudios anteriores habían revelado que los IP podrían tener un efecto protector antitumoral, aunque estos hallazgos nunca han llegado a confirmarse en ensayos epidemiológicos de gran tamaño.

Los autores examinaron los datos de 12.872 pacientes atendidos en el Kaiser Permanente del norte o del sur de California entre 1996 y 2008. Durante dicho período, se produjeron 313 casos de sarcoma de Kaposi (SK),159 linfomas no de Hodgkin (LNH), 52 casos de cáncer anal, 42 de cáncer de próstata, 40 de cáncer de pulmón y 29 linfomas de Hodgkin.

A pesar de que los investigadores no disponían de los datos completos sobre el número y el tipo de factores de riesgo de cáncer para cada paciente, sí pudieron recopilar datos relevantes tales como el consumo de tabaco, la edad y el recuento de células CD4.

El promedio de edad de los participantes fue de 40 años, un 90% eran hombres, y, al comienzo del estudio, el promedio de duración de la infección por VIH fue de 2,7 años. Alrededor de un 44% tenía una historial de uso de tabaco y un 22%, una historia de empleo de drogas y/o alcohol. Un 39% de los participantes mostraba sobrepeso. El promedio del recuento nadir de CD4 fue de 364 células/mm3. La mediana de tiempo tomando las dos clases de antirretrovirales evaluadas fue de 3,6 años para los IP y de 2,8 años para los ITINN. Los resultados de las personas que recibían una u otra clase de antirretrovirales se compararon con los obtenidos de personas con VIH que no estaban siguiendo tratamiento.

En general, el equipo de investigadores no halló una diferencia estadísticamente significativa entre las dos clases de fármacos antirretrovirales, pese a que sí se pudo observar una cierta tendencia para dos tipos de cáncer. Si bien las tasas tanto de sarcoma de Kaposi como de linfoma no de Hodgkin disminuyeron significativamente y de forma similar en ambas clases de fármacos, hubo indicios de que las tasas de cáncer anal podrían ser algo mayores entre aquellos pacientes que recibían inhibidores de la proteasa. De acuerdo con los autores, esta diferencia podría deberse a la disparidad entre hospitales en el cribado y tratamiento de las lesiones anales.

También se evidenció una cierta tendencia hacia un mayor efecto protector frente al desarrollo de cáncer de próstata con el uso de IP que con ITINN. Aunque la diferencia no fue significativa desde el punto de vista estadístico, los investigadores sugieren que, a la luz de los resultados de laboratorio previos sobre la actividad antitumoral de los inhibidores de la proteasa, deberían realizarse análisis adicionales en otras cohortes más grandes y con un seguimiento prospectivo mayor.

 

Fuente:  Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

 

Referencias: Patel P, Brooks JT, Armon C, et al. Incidence and Associated Survival among HIV-infected Persons in the HIV Outpatient Study (HOPS) during the HAART era. 18th Conference on Retroviruses & Opportunistic Infections (CROI 2011). February 27-March 2, 2011. Boston. Abstract 103.

Silverberg M, Leyden W, Xu L, et al. ART Use and Risk of Cancer in HIV Patients. 18th Conference on Retroviruses & Opportunistic Infections (CROI 2011). February 27-March 2, 2011. Boston. Abstract 81.

Palabras clave: , , , ,