Pese a todos los logros, hasta los eficaces diagnósticos, en la provincia de Cienfuegos crece la tasa de infestación por Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (). Octubre de 2010 cerró con un ascenso de casos, de ellos, 18 enfermaron este año. Las incidencias mayores fueron en Cienfuegos y Rodas, con  predominio del sexo masculino.Vencer la hostilidad social que rodea la enfermedad es el reto que afronta el sistema cubano; una vez paliada lamortalidad de los seropositivos, es inminente la necesidad de disminuir la expansión de la epidemia.

El doctor Jorge Pérez Ávila, vicedirector del Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí”, opina en sus libros que la verdadera causa de la propagación del VIH es el miedo, el estigma de vergüenza, de asco, y la ignorancia ante quienes lo padecen,  he ahí la severidad de la discriminación.

El tabú de apartar a los portadores hace a las personas esconder homosexualismos, practicar relaciones a escondidas y sin protección. Es necesario que la sociedad profundice en el conocimiento demandado por la enfermedad, para eliminar su difusión y aumentar la calidad de vida de los infectados.

Está probado científicamente que los únicos fluidos corporales que transmiten el SIDA son: sangre, semen y otros líquidos sexuales masculinos, segregados vaginales, así como la leche materna; quedan excluidos el sudor, las lágrimas y la saliva acabada de escupir.

Son mito entonces las creencias de que un abrazo, cercanía o cualquier roce puede contagiar la enfermedad. El tratamiento del virus ha mejorado mucho, por tanto es inminente aminorar su lastre general.

Al principio (por allá por 1986), el VIH no tenía combate y en seis meses se complicaban los pacientes, luego se aplicó una biterapia, y en 1996 comenzó el tratamiento con retrovirales; actualmente en la provincia de Cienfuegos, de 255 pacientes de VIH, 127 reciben ese procedimiento.

Estos medicamentos son fabricados en a un costo de 14 000 dólares al año y hoy su aplicación es general.

De patología letal, el SIDA ha pasado a ser una enfermedad crónica, aunque hay mucho por hacer en la conciencia de los pacientes, en la sistematicidad de este engorroso proceso y en el control de su modo de vida.

La verdadera cara del SIDA queda develada a veces, en rostros tan ingenuos como los de niños y adolescentes afectados por el virus, pertenecientes al proyecto “Infancia feliz”; sus miradas reclaman amor y comprensión y está en nuestras manos desperjuiciar el drama.

Fuente: Cinco de Septiembre

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