Exclusión social, baja autoestima, menor acceso a la educación y a oportunidades laborales, son algunas de las situaciones por las que atraviesan las personas con VIH según este informe, que refleja no sólo la realidad de Paraguay, sino de muchos países de Latinoamérica.

“Los datos analizados en la investigación confirman que la mayoría de las personas con siente y sufre y estigma. Esto, según sus percepciones, se debe a que la población en general aún no comprende los mecanismos de transmisión del VIH”, esta afirmación forma parte de las conclusiones del Primer Trabajo de Investigación sobre el “Índice de Estigma en Personas que viven con VIH y sida en Paraguay”, que fue presentado en Asunción la semana anterior.

Este índice fue realizado por la Fundación Vencer con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Proyecto Regional de la Red Global de Personas que viven con VIH/SIDA (GNP), la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con VIH/SIDA (ICW), la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) y ONUSIDA. Demostró, entre otras cosas, que la exclusión social que experimentan las personas con VIH los conduce a “sentimientos de culpa y a la baja autoestima en particular, manifestados en la autoexclusión de espacios sociales, el abandono de la familia y de sus amistades”.

La encuesta reveló el alto porcentaje de desempleo en estos grupos, sobre todo en las mujeres: casi la mitad de las encuestadas, en relación a un quinto de los varones, están desempleadas; y prácticamente sólo una mujer de cada tres hombres accede al empleo de tiempo completo. El acceso al empleo no es la única variable que afecta más a las mujeres, también lo son la salud y la educación. “Al abordar la discriminación por género, nuevamente son las mujeres quienes tienen significativamente menos años de estudio que los hombres y las que sufren mayor agresión física”, asegura el informe.

Otro importante aspecto negativo que dejó a la luz este informe es la dificultad que encuentran las personas con VIH para denunciar estos abusos. A pesar de que la mayoría conoce los organismo a los que puede acudir, fueron muy pocos quienes lo hicieron. El temor a la exclusión social es tanto la causa como la consecuencia: “El principal obstáculo y temor al momento de compartir es la falta de confidencialidad por parte de la sociedad, hecho que les lleva a ocultar su estado serológico por miedo al estigma y la exclusión social”.

“La vulneración de los derechos humanos es una constante”, afirma la conclusión del informe. Y si bien esta confirmación resulta indignante, contar con esos datos representa el primer paso para comenzar a trabajar en la reducción del estigma y la discriminación que, aún, afectan a hombres y mujeres que viven con VIH/SIDA.

Fuente: Equipo de Corresponsales Clave

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