Cuatro estados del país son ejemplo de la lacerante realidad para millones de mujeres adolescentes, quienes carecen de atención gubernamental para un acceso pleno de anticonceptivos, de calidad y atención sanitaria a fin de evitar muertes ligadas con el embarazo, parto o puerperio.

En Veracruz, Morelos, Oaxaca y Colima, las adolescentes –sobre todo indígenas o en situación de pobreza– conforman uno de los grupos poblacionales más vulnerables, y las autoridades no pueden satisfacer sus necesidades en materia de salud, educación y empleo.

Salvo en el centro-occidental y costero estado de Colima, de acuerdo con datos oficiales, en los otros tres estados la cifra de embarazos en adolescentes se incrementa año con año, lo que refleja la ineficacia de las políticas de salud sexual y reproductiva, a decir de especialistas y activistas de la sociedad civil.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (Inegi), en 2010 el 19 por ciento de los embarazos totales registrados en el suroriental y costero estado de Veracruz correspondió a menores de 19 años, mientras que en las zonas indígenas una de cada seis menores de 19 años es madre por vez primera a partir de los 15 años.

La coordinadora de Cladem- acusa que la entidad carece de estrategias para brindar servicios de anticoncepción a las adolescentes, y en su lugar promueve la abstinencia sexual entre esa población.

En las escuelas públicas, abunda, “hay una negativa a hablar de sexo, y sus consecuencias”.

Esto parece ser una política de Estado, ya que instancias estatales como el Sistema de Desarrollo Integral de la Familia o el Instituto de la Juventud “promueven la abstinencia para evitar enfermedades indeseables, pero no para evitar un embarazo porque persiste la mentalidad de que tener un hijo es una bendición”.

En Colima la cifra de embarazos en adolescentes apenas disminuyó tres puntos porcentuales, y las autoridades responsabilizan a las y los jóvenes de no acudir a los centros de salud para pedir “orientación” sobre .

La jefa del Departamento de Equidad de Género y Salud Reproductiva de la Secretaría de Salud y Bienestar Social del estado, Mónica Gómez, presume que las y los adolescentes tienen “demasiada información sobre la existencia de métodos anticonceptivos”.

Pero analiza que por diversas razones “no los usan o los usan mal”, de tal forma que en muchas ocasiones sus relaciones sexuales terminan en un embarazo no planeado.

Fuente: IPS-Inter Press Service

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