Pese a que hay mucha información, los grupos más vulnerables siguen siendo los mismos que al inicio: hombres que tienen sexo con hombres (), trabajadores sexuales y usuarios de drogas inyectables y sus familias.

El director del Centro Nacional para la Prevención y Control del , en México, José Antonio Izazola, señala como uno de los principales retos poder modificar algunas conductas en estos grupos de riesgo para reducir su vulnerabilidad y transmisión, así como aumentar el número de pruebas a mujeres embarazadas para impedir que sus hijos adquieran el virus.

En entrevista, a propósito del 30 aniversario de la detección de los primeros casos de SIDA en Estados Unidos, Izazola, considera que la enfermedad no sólo ha traído consigo el dolor y la muerte de quienes la padecen, sino también una serie de lecciones que han sido útiles incluso para el manejo de otros padecimientos.

Recuerda que en 1981 esta enfermedad era sinónimo de muerte, . Hoy, quienes padecen VIH/SIDA tienen una vida muy diferente: pueden vivir varios años con la enfermedad, su calidad de vida es similar a quienes no la padecen y, aunque la discriminación continúa, no es comparable con la que se sufrieron los pacientes en la década de los ochenta.

“Ha motivado ciertas líneas que van desde la investigación, los servicios de salud, el tema de la discriminación y la comunidad misma, que no sólo es parte del problema, sino también de la solución”, resume.

Aunque en México el primer caso se detectó hasta 1983; en el Instituto Nacional de Nutrición ya se sabía de una enfermedad, en ese momento sin tratamiento conocido, que atacaba a personas jóvenes y les provocaba una muerte rápida.

Durante los primeros años, recuerda Izazola, el diagnóstico de SIDA era prácticamente una sentencia de muerte, pues fue hasta mediados de los noventa que se descubrió una mezcla de tratamientos antirretrovirales con los que se podía controlar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Fuente: El mañana

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