A la hora de educar sobre sexualidad responsable, el miedo no funciona. Y quien crea que excluir la parte placentera en las charlas sobre sexo evitará que los adolescentes experimenten está bien lejos de la realidad.
A la hora de educar sobre sexualidad responsable, el miedo no funciona. Y quien crea que excluir la parte placentera en las charlas sobre sexo evitará que los adolescentes experimenten está bien lejos de la realidad.