“Para la revolución de prevención, debemos combatir la hipocresía en temas sexuales, crear competencias de SIDA y promover los derechos sexuales reproductivos”

Michel Sidibé, Director ejecutivo de

Objetivo de la estrategia de ONUSIDA para 2015:

  • Reducir a la mitad la del VIH, también entre los jóvenes, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y dentro del contexto del trabajo sexual.

La transmisión sexual es responsable de más del 80% de las nuevas infecciones que se producen en todo el mundo. Sigue siendo una de las vías de más difíciles de abordar.  Los últimos datos muestran que la prevención combinada del VIH está resultando efectiva. En aquellos lugares donde los indicadores de conductas (como el o las relaciones sexuales antes de los 15 años) muestran tendencias positivas con relación al riesgo de infección, la incidencia se reduce significativamente.

Actualmente, el acceso a los servicios de prevención del VIH es limitado si lo comparamos con la proporción de la carga que soportan hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, profesionales del sexo y poblaciones transexuales en la mayor parte del mundo. Además, no se dispone de suficiente información estratégica sobre estas poblaciones. En muchos casos, los obstáculos políticos y jurídicos se interponen en el camino de programas que podrían responder de manera efectiva al riesgo de contraer el VIH.

ONUSIDA pide que se promuevan normas sociales y conductas individuales que mejoren la salud sexual, defendiendo el liderazgo de las personas que viven con el VIH para aplicar el concepto de “salud, dignidad y prevención positivas”, y ampliando el acceso a los servicios y recursos de prevención, especialmente para los más expuestos al riesgo.

Esto implica garantizar que los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, los profesionales del sexo y las personas transexuales estén capacitados para ofrecer y acceder a servicios integrales y apropiados de prevención, tratamiento, atención y apoyo relacionados con el VIH, asegurándose al mismo tiempo de que las fuerzas del orden y el sistema judicial protejan sus derechos.

Se necesita asimismo mejorar el acceso de los jóvenes a una educación y unos servicios de salud sexual y reproductiva que respeten sus derechos, así como capacitarlos para que puedan evitar la transmisión sexual, o de otro tipo, entre sus coetáneos, garantizar su acceso a iniciativas de pruebas y prevención del VIH que estén diseñadas por y para ellos dentro del contexto de la educación sexual, y promover entornos jurídicos habilitantes, así como oportunidades de educación y empleo, para reducir la vulnerabilidad ante el VIH.

Fuente: ONUSIDA

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