Un ensayo realizado por un equipo de científicos de la Universidad de California en San Francisco (EE UU) ha concluido que si los pacientes adultos con de esa ciudad empezaran a tomar su antirretroviral en cuanto recibieran su diagnóstico, la tasa de nuevas infecciones entre hombres que practican sexo con hombres () se reduciría en un 59% en cinco años. Por su parte, si la provisión universal de tratamiento se acompaña de la realización de una prueba diagnóstica anual en esta población, se produciría un descenso del 76% en el número de nuevas infecciones. El hallazgo fue publicado en la edición del 15 de abril de 2011 de la revista .

En San Francisco, los HSH constituyen más de tres cuartas partes de la población de personas que viven con VIH, y más del 75% de las nuevas infecciones se registran en este colectivo. Por este motivo, los autores del estudio pusieron un énfasis especial en analizar el efecto de la terapia antirretroviral sobre las tasas de nuevas infecciones por VIH.

El equipo de investigadores planteó un modelo matemático en el que se contemplaban tres posibles escenarios de ampliación del tratamiento anti-VIH en San Francisco:

*) Ofrecer el inicio de la terapia cuando el recuento de está por debajo de 500 células/mm3 (el actual estándar de atención en EE UU).
*) Proporcionar tratamiento a todos los pacientes que reciben atención médica.
*) Aumentar la realización de pruebas anuales de VIH entre HSH y ofrecer tratamiento a todos los pacientes seropositivos.

Con este modelo se llegó a la conclusión de que implementar la tercera estrategia en San Francisco implicaría una reducción de un 75% en los nuevos casos de infección y conseguiría (transcurridos 20 años) reducir a la mitad el porcentaje de HSH con VIH que viven en la ciudad, pasando del nivel actual, de aproximadamente uno de cada cuatro (un 24%), a uno de cada ocho.

Los autores ponen de relieve que sus hallazgos evidencian que es posible obtener unos descensos incluso mayores en los nuevos casos de infecciones por VIH si se fomenta la realización de la prueba, se siguen mejorando los vínculos con los servicios de atención y se ofrece tratamiento a todos los pacientes.

Los datos más recientes sugieren que el tratamiento antirretroviral no solo supone un beneficio para el propio paciente, sino que, al disminuir la viremia de las personas infectadas por VIH, permite reducir también la probabilidad de que el virus se transmita a terceros. Por este motivo, en el modelo planteado, la modificación de la estrategia de inicio del tratamiento de personas que ya están recibiendo atención podría traducirse en unas reducciones significativas de las infecciones por VIH entre HSH en la ciudad californiana.

A principios del pasado año, la División de VIH/SIDA de la Universidad de California en el Hospital General de San Francisco se convirtió en el primer consultorio clínico del país en recomendar que todos sus pacientes con VIH recibieran tratamiento tras el diagnóstico. Por su parte, el Departamento de Salud Pública de la ciudad hizo lo propio poco después. Los dos programas juntos tratan a casi un tercio de la población de pacientes con VIH en San Francisco.

Los investigadores declaran al respecto: “Nuestros médicos recomendaron iniciar la terapia antirretroviral a todos los pacientes con VIH a raíz de que nuestra valoración concluyera que el retraso del tratamiento permitiría que el virus provocara daños en los principales órganos y sistemas corporales, y conduciría a unos peores resultados en los pacientes”. Sin embargo, reconocen que aún es demasiado pronto para afirmar si este cambio en la estrategia de tratamiento realizado el pasado año en su clínica y el Departamento de Salud Pública ha tenido algún efecto sobre la prevención de las infecciones por VIH.

En la reciente edición de la CROI, se presentaron varios estudios en los que se analizó la relación entre la provisión de tratamiento y la carga viral en la comunidad, incluyendo algunos efectuados en la misma ciudad de San Francisco. No obstante, los responsables del estudio indican que, con independencia de los beneficios que para la comunidad suponen las menores tasas de infecciones (que consideran un beneficio añadido), creen firmemente que el principal motivo por el que los pacientes con VIH deberían empezar la terapia antirretroviral tras el diagnóstico es que disfrutarán de un mejor estado de salud y tendrán una mayor expectativa de vida que si hubieran esperado a recibirlo más adelante, cuando su recuento de células CD4 bajara por debajo del umbral fijado en la actualidad para el comienzo del tratamiento anti-VIH.

Fuente: Grupo de Trabajo sobre tratamientos del VIH

Referencia: Charlebois ED, Das M, Porco TC, Havlir DV. The Effect of Expanded Antiretroviral Treatment Strategies on the HIV Epidemic among Men Who Have Sex with Men in San Francisco. Clin Infect Dis. 2011 Apr; 52(8): 1.046-1.049. doi:10.1093/cid/cir085.

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