Por ejemplo, la epidemia en Europa oriental y Asia central, que hasta hace poco afectaba esencialmente a consumidores de drogas inyectables, se extiende ahora a sus parejas sexuales. Análogamente, en zonas de Asia donde antes se transmitía sobre todo entre profesionales del sexo y consumidores de drogas inyectables, la epidemia afecta ahora cada vez más a parejas heterosexuales.

Los datos demuestran que pocos programas de prevención del VIH van dirigidos a personas mayores de 25 años, parejas casadas o con una relación estable y personas viudas o divorciadas, cuando en muchos países subsaharianos justamente se ha observado una prevalencia elevada del VIH en estos colectivos. En Swazilandia, por ejemplo, más de dos tercios de los adultos infectados tenían más de 25 años, y en cambio muy pocos programas de prevención están destinados a ese grupo de edad.

En muchos países, los fondos para las actividades de prevención representan ahora el porcentaje más pequeño del total de las partidas que se dedican al VIH. En Swazilandia, por mencionar un ejemplo, apenas se dedicó a prevención un 17% del presupuesto total de la lucha contra el sida, pese a que el país registra una tasa de prevalencia del virus del 26%. En Ghana, entre 2005 y 2007 se recortó en un 43% el presupuesto destinado a labores de prevención.

Fuente: Organización Muncial de la Salud/Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA