El Papa acepta el uso de preservativos tanto por mujeres como por hombres para evitar la propagación del sida a través de la , en un libro entrevista.

Durante sus conversaciones con el escritor alemán Peter Seewad, publicadas en el libro “La luz del mundo”, el papa alemán admite que se retiraría si empeorara su salud y se refiere al tormento que vivió con los escándalos de casos de pedofilia que golpeó a la Iglesia.

El texto original en alemán se limita a levantar el anatema del catolicismo sobre los preservativos para los prostitutos, aunque en la traducción italiana ese término fue traducido como “prostitutas”.

Pero según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, el Papa tenía en mente tanto a hombres como a mujeres.

Lombardi asegura que hubo un error de traducción. “Que se trate de un hombre, una mujer o un transexual prostitutos, es lo mismo: el mensaje es que hay que evitar poner en riesgo la vida del otro, un primer paso hacia la responsabilidad”, insiste.

Pese a aceptar el uso del preservativo, el jefe de la Iglesia católica no considera este anticonceptivo suficiente para vencer el sida.

“Ello puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad, consciente de que todo no está permitido y no se puede hacer todo lo que uno quiere. Sin embargo, esa no puede ser la verdadera manera para vencer el SIDA. Es necesaria una humanización de la sexualidad”, estima el Papa.

Seewald lamenta que la cuestión de los condones haya centrado el interés de la extensa entrevista de Joseph Ratzinger, quien tras asumir el papado en 2005 adoptó el nombre de Benedicto XVI.

“Nuestro libro trata de la supervivencia del planeta amenazado, el Papa hace un llamamiento a toda la humanidad, nuestro mundo se derrumba, y la mitad de los periodistas sólo se interesa en el tema de los preservativos”, dijo el periodista alemán en la presentación de la obra.

“Es algo ridículo, penoso”, comentó Seewald, sin referirse a las víctimas de la pandemia del SIDA en todo el mundo.

Para Seewald, el libro tiene “algo nuevo: logramos un conocimiento personal de este Papa, vemos a Benedicto XVI tal como es, sin falsas interpretaciones (…)”.

“Es un hombre anciano, de 83 años, cansado, que tiene una pesada responsabilidad”, pero que “sigue siendo auténtico y que no cambió de esencia ni de personalidad”, agregó Seewald, que ya había escrito dos libros sobre Ratzinger antes de que éste fuese elegido Papa.

Los comentaristas destacaban que el Papa, considerado por sus detractores como un “pastor alemán” o “un gran inquisidor” por su celosa vigilancia de la ortodoxia, presenta un rostro más “humano”, con tonos incluso de autocrítica, aunque más por la forma de comunicar que por sus posiciones en las grandes crisis que tuvo que enfrentar en sus cinco años de pontificado.

Este libro “surgió de crisis a repetición, con los judíos, los musulmanes y con la opinión pública sobre la pedofilia o el preservativo”, afirmó Marco Politi, vaticanista de Il Fatto.

“El libro desmantela completamente la imagen de un Ratziner oscurantista, retrógrado”, afirmó otro vaticanista, Sandro Magister.

Pero “no hay ninguna apertura” sobre las grandes cuestiones que agitan a la sociedad y la iglesia, como la sexualidad, la contracepción o la o la ordenación de las mujeres, subrayó.

En el libro entrevista, Benedicto XVI afirma que “como seres humanos (los homosexuales) se merecen el respeto”, pero que “eso no significa que la homosexualidad sea por ello justa. Sigue siendo algo que se opone a la esencia misma de lo que Dios quiso al origen”.

Fuente: ABC Digital

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