Hace 30 años se presentó en el mundo una de las epidemias más amenazantes, sin curación, y que el hecho de mencionarla provocaba terror por ser sinónimo de muerte, se trata del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida ().

Después de tres décadas esta enfermedad, causada por el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (), ahora es una infección crónica y controlable, gracias a los avances científicos que han permitido desarrollar medicamentos antirretrovirales para su tratamiento.

En entrevista con Notimex, José Antonio Izazola Licea, director del Centro Nacional para la Prevención y el Control del SIDA (), declaró que ser portador de este virus ya no es el terror que se manifestaba al decir que se “tiene SIDA”.

“El terror que inmovilizaba y hacía que la gente prefiriera no saber si vivían con VIH, ya no es así”, en la actualidad la gente busca conocer su estado regularmente, cada año si tienen múltiples o cada cinco años aunque no las tengan, lo que es muy saludable, bajo estricta confidencialidad y consejería médica, expuso.

Desde el inicio de la epidemia, al detectarse el primer caso en 1983 en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, hasta el 30 de septiembre de 2010, se contabilizaron en el Registro Nacional de Casos de SIDA 143 mil 281 casos acumulados.

De éstos, 82.2 por ciento son hombres y 17.8 por ciento son mujeres, es decir, existe una relación hombres/mujeres de 4.6 a 1, y cabe mencionar que la evolución de la razón hombre/mujer se ha reducido a lo largo de la epidemia del SIDA en , esto quiere decir que ahora es una preocupación la feminización de la epidemia.

Entre los retos está evitar que más mujeres se contagien, y reducir la transmisión perinatal, es decir, que la mujeres embarazadas portadoras de VIH no contagien a sus bebés al momento de nacer y reciban tratamiento para no desarrollar SIDA.

Un gran reto es evitar que tengan otras enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión, lipidémias (colesterol y triglicéridos elevados), artritis, astrosis y cánceres, que ahora desarrollarán los enfermos de , debido a la edad, pues ahora la ha aumentado entre 30 y 40 años.

“Se ha complejizado la epidemia de VIH/SIDA, pero la hemos mantenido concentrada, esto en el lenguaje internacional quiere decir que no se ha generalizado a la población en general, a las mujeres embarazadas o a jóvenes de ambos sexos”, indicó.

Planteó que en México la epidemia se concentra en los grupos como hombres que tienen sexo con otros hombres, usuarios de drogas inyectables, así como trabajadoras y trabajadores sexuales y hombres, donde ocurren 85 por ciento de las defunciones.

El especialista habló sobre la feminización de la epidemia en México y en el mundo, pues dijo que es una epidemia que se ha agregado hacia las mujeres, y ocurre fundamentalmente por las de sus parejas y uso de drogas inyectables.

“Las mujeres no conocen las prácticas sexuales de sus parejas, de sus esposos, y por eso es por lo que a veces adquieren el VIH”, explicó el directivo de Censida.

Además, muchos hombres que tienen sexo con hombres por la homofobia no pueden admitirlo y muchas veces lo hacen bajo el influjo de una droga, alcohol o en alguna otra circunstancia, expuso.

Afirmó que la mayoría de las mujeres, más de 99 por ciento, son infectadas por transmisión sexual, por lo que la mejor manera de evitar este contagio, al igual que en los grupos considerados de riesgo, es el .

José Antonio Izazola resaltó los avances en México para el tratamiento universal a las personas que padecen VIH/SIDA, pues el sector salud público atiende a más de 57 mil personas, que a través del Fondo de Gastos Catastróficos y Seguro Popular reciben los tratamientos de antirretrovirales, así como en el IMSS e ISSSTE.

“El VIH nos ha permitido avanzar en múltiples áreas a pesar de que es un reto para los sistemas de salud y lo que se piensa es seguir con la idea de los tratamientos y brindar medicamentos para incrementar la sobrevida, representa un reto al sistema en su conjunto para pagar por esos medicamentos que son muy caros”, explicó.

Indicó que, por ejemplo, los grandes avances en México es que ahora se da cobertura universal a los enfermos, pues antes era muy difícil para la población tener acceso a los medicamentos, y es muy importante porque no en todos los países pueden financiar el tratamiento a todos y todas quien lo necesita.

“En México sí lo podemos hacer gracias al Seguro Popular, ese fue un avance en el Sistema de Salud”, resaltó al afirmar que los casos de SIDA han bajado con relación a los que aparecen cada año.

Dijo que lo anterior se debe a que ya se controla el VIH con tratamiento antirretroviral y se inicia la terapia antirretroviral justo antes de que haya un daño irreversible o severo al sistema inmunológico.

“En México tenemos todos los antirretrovirales que han sido aprobados y los usamos en la forma sistemáticamente y científicamente probado”, sostuvo.

Indicó que México tiene una prevalencia de 0.37 por ciento, lo que se ha logrado porque se ha podido mantener la epidemia de manera concentrada, y de 18 países latinoamericanos, México tiene una prevalencia menor que el resto de estas naciones.

“Tenemos la prevalencia más baja de cualquiera de nuestros países vecinos de Centroamérica, Estados Unidos y el Caribe”, detalló.

Afirmó que entre las acciones se aplica una estrategia de la promoción de la brindando información, educación y servicios amigables a la población joven y a toda la población en el Sistema de Salud y en las metas del sector educativo.

“La meta del sector educativo es esencial que todos los maestros de escuela de los diferentes niveles puedan proporcionar educación basada en evidencia científica adecuada a la edad de los alumnos que les permita tomar decisiones en el momento que inicien su vida sexual”, concluyó.

El director del Censida, José Antonio Izazola Licea, reconoció que en México “vamos por el camino correcto en la prevención y atención del VIH/SIDA”, aunque faltan por enfrentar dos grandes retos: la discriminación y la homofobia, así como reducir la transmisión prenatal.

El funcionario del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH-Sida (Censida) subrayó que la discriminación, la homofobia y el estigma frenan y representan una fuerte barrera para que permeen las acciones en favor de la población que vive con esa enfermedad.

Es así, explicó, porque impiden a los afectados acudir a los servicios de salud para que reciben un diagnóstico oportuno y el tratamiento antirretroviral con lo que se les ofrece una expectativa de vida de casi 40 años.

“Vamos por la dirección correcta y considero que se tienen los fundamentos sólidos para seguir progresando: haremos prevención, atención y mitigación y aunque hay mucho por hacer todavía, estamos muy bien de acuerdo a la comparación internacional en la materia”, indicó Izazola.

Planteó que con base en el número total de casos de la enfermedad en el mundo, México ocupó en 2009 el segundo lugar con 220 mil personas viviendo con VIH, después de Brasil, que con 730 mil enfermos con lo cual ocupa el primer sitio en América Latina.

Sin embargo, según la prevalencia del VIH en la población adulta -que es el indicador que utiliza el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA () para comparaciones internacionales- esta nación se ubica en el décimo séptimo lugar en América Latina.

Izazola Licea expuso que, en contraste, México registra una prevalencia de VIH en población adulta relativamente baja de menos de un punto porcentual -de 0.3 por ciento-, sobre todo si se le compara con los países que tienen frontera, que reportan cifras más elevadas, como Belice, Guatemala y Estados Unidos.

En entrevista con Notimex, el funcionario destacó que otro reto lo constituye la reducción del índice de transmisión prenatal del virus, es decir la infección que se transmite de madres a bebés al momento de nacer.

Hizo énfasis en que una de las principales metas del sector salud es disminuir el número de pequeños que nacen en esas condiciones, que actualmente es de 100, en promedio, por año.

De acuerdo con José Antonio Izazola el número de recién nacidos con VIH ha disminuido de manera considerable debido a las acciones aplicadas a través de Normas Oficiales Mexicanas (NOM), como ofrecer la prueba de detección de forma gratuita.

Comparó en ese sentido que mientras en 2008 se reportaron 140 casos de bebés que nacieron con el virus, al siguiente año la cifra bajó a 100 casos “y en 2010 y 2011 esperamos menos de 60 casos”.

El epidemiólogo aseveró que al dar de manera gratuita el tratamiento “en sentido estricto prácticamente debería de haber eliminación de transmisión prenatal” del virus causante del Síndrome de Inmunodeficiencia Humana (SIDA).

Explicó que al detectarse de forma oportuna y dar tratamiento antirretroviral a las futuras madres, se protege hasta en 98 por ciento al bebé de que nazca con el VIH/SIDA.

Recordó que desde la segunda mitad de los años 90 se sabía que una mujer que vive con VIH y se embaraza puede recibir medicamentos de ese tipo, por lo que recomendó hacerse voluntariamente la prueba de detección oportuna de la infección para salvar su vida y la del bebé.

El especialista insistió que en México se ha progresado en la materia, pues de acuerdo con estimaciones de 2010, la Secretaría de Salud (SSA) ha realizado pruebas de detección oportuna a 69 por ciento de las personas que se les ha ofrecido.

Reconoció que algunos puntos del país presentan problemas para ofrecer y aplicar las pruebas de diagnóstico oportuno, ya sea porque son ciudades muy grandes o zonas rurales, pero afirmó que en definitiva ese 69 por ciento debe llegar al ciento por ciento.

Añadió que en los institutos Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) es donde debe crecer más esa oferta, pues hay un compromiso conjunto de que para finales de 2012 esté universalizada esa prueba.

El director del Censida recalcó la importancia de trabajar para eliminar toda forma de discriminación hacia las personas infectadas con el virus causante del Sida e indicó que aun cuando se ha mejorado la calidad de la atención en México, falta mucho por hacer.

Informó que de acuerdo con cálculos de 2010, gracias a la debida atención, de cada 100 personas que reciben tratamiento antirretroviral sólo fallecen tres cuando en otros países mueren hasta 12; “entonces la calidad de la atención es también la mejor”.

También ha disminuido la cifra de casos por discriminación y estigma, ya que mientras en 1987 nueve de cada 10 personas declaraban que no vivirían bajo el mismo techo con una persona con VIH/SIDA mientras que hoy esa cifra ha bajado a tres.

En la parte de derechos humanos, además, se promueve la no discriminación, la atención correcta y adecuada, así como el respeto en las escuelas y el trabajo hacia quienes padecen SIDA.

Además se continúa con la atención focalizada a los grupos de más riesgo y vulnerabilidad como hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores sexuales y personas que usan drogas inyectables.

Esas acciones se complementan con material de promoción, como la declaración ministerial “Prevenir con educación”, que impulsa el compromiso de la educación sexual según la edad de los menores de edad, en los niveles de educación básica de México y los países de América Latina.

Fuente: Yahoo Noticias 1ra Parte/2da Parte

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