Una de las ‘excusas’ más frecuentes a la hora de que un hombre no quiera usar un es que reduce la sensibilidad y, por tanto, el placer en la relación sexual. Otra barrera hace referencia a que se piensa que interrumpe la relación, le resta espontaneidad al encuentro. Pero lo cierto es que el placer sexual con este método contraceptivo depende de factores psicológicos, como el bienestar con la pareja o la duración del encuentro, o fisiológicos, como la dificultad para lograr una erección.

Forrito condon sida-aids.org

En el ensayo publicado en el último Journal of Sexual Medicine‘, los resutlados constatan que las “clasificaciones más altas de placer durante el uso del condon se asocian con una mayor edad, la estimulación manual de los genitales y haber recibido . Asimismo, los más satisfechos fueron los que tuvieron una relación más intensa y duradera, percibían que lograban una buena erección y el preservativo les resultó cómodo. En cambio, los que menos placer experimentaron fueron los que tuvieron dificultades para lograr la erección y hubo malestar con la pareja durante el acto”, concretan los investigadores.

Sus conclusiones hacen alusión al reconocimiento sobre el importante papel del placer sexual en la promoción de la salud sexual en todo el ciclo de vida. El placer ha sido reconocido como un factor central de la organización en el comportamiento sexual de los hombres, incluyendo el . Reconocen que “se sabe poco acerca de cómo la asociación entre el placer sexual y el puede variar a través de múltiples eventos sexuales, y cómo la influencia de otros factores puede afectar esta relación”, de ahí la idea esta nueva investigación.

En declaraciones a ELMUNDO.es uno de los investigadores confirmó: “la más razón común que argumentan los hombres para no usar el preservativo es que reduce el placer. Sin embargo, nuestros datos sugieren que en realidad hay varios factores que predicen niveles más altos de placer cuando se usa este método, y estos factores incluyen la participación en diferentes tipos de relaciones sexuales no coitales (por ejemplo, el oral) o que la relación se prolongue”.

Los autores mencionan: “hay cosas que los hombres y sus parejas pueden hacer para que el sea una experiencia sexual agradable. Por ejemplo, recibir sexo oral durante el encuentro. Además, un hombre y su pareja pueden trabajar juntos para asegurarse de que están utilizando el mejor preservativo posible: uno que se ajuste bien y cómodamente y no cause molestias a su pareja. Por último, ya que la experiencia de su pareja durante el acto sexual está íntimamente ligada a la experiencia propia del placer del hombre, la comunicación regular sobre las necesidades y deseos de cada uno pueden ayudar a garantizar el disfrute del sexo cuando se emplean condones”.

En su opinión, “los esfuerzos de la salud pública para reducir las relaciones sexuales de riesgo tienen que comenzar reconociendo la importancia de la salud sexual centrada en el placer. Estos hallazgos amplían la comprensión actual de cómo la experiencia del placer sexual varía según los eventos sexuales”. A ello se suma “que los médicos pueden desempeñar un papel importante en el uso del preservativo. Pueden hablar regularmente con los pacientes durante sus visitas a la consulta y aconsejarles sobre el preservativo que más les conviene así como sobre su correcto uso”.

Fuente: El mundo.es

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