“Cuanto más sepan, mejor” es el lema del manual de Integral para charlar en familia que editó el Ministerio de Educación de la Nación como una herramienta para que los contenidos educativos que por ley deben enseñarse en las escuelas públicas y privadas estén disponibles para las familias y puedan discutirse en casa. Seis millones de ejemplares se distribuirán en colegios, sindicatos y organizaciones sociales.

La Justicia es machista porque a mi mamá le pegaba mi papá y nadie hacía nada (Sebastián). –Yo antes era amigo de una nena pero después todos me cargaban y me decían que éramos novios, entonces ya no charlo más (Diego). –

Hay un jueguito electrónico que dice que hay trabajos que no son para mujeres (Trinidad). –

En el baile de la escuela a una amiga un compañero le tocaba la cola pero les decíamos a los grandes y nadie lo paraba (Candela).

–A veces me dan ganas de jugar con otros juegos, pero las jugueterías están separadas por sectores para nenes y nenas y me da vergüenza pedir algo de nenas (Alejo).

La Ley de Educación Sexual Integral obliga a que todos los colegios, públicos y privados, de nivel inicial, primario y secundario, den contenidos sobre el cuidado del cuerpo y el respeto a la diversidad –entre muchos temas– en forma transversal en todas las materias. Sin embargo, todavía cuesta que hablar de preservativos o de cómo prevenir el abuso sexual sea tan habitual como hacer cuentas de matemática o aprender geografía.

Pero cuando no sólo se enseña educación sexual sino que se escucha la educación sexual que los chicos aprenden (en la calle, en el silencio, en Internet, en la televisión o entre los mitos y prejuicios que circulan entre amigos/as) se conocen realidades, dolores, observaciones, denuncias o revelaciones con las que los chicos y chicos conviven.

Conversar sobre esas realidades, preguntas y vivencias ya es un gran paso. Pero un gran paso que, hasta ahora, camina demasiado lento. Por eso, para incentivar la enseñanza de estos contenidos que fomentan una pequeña revolución en los derechos de niños, niñas y adolescentes, el Ministerio de Educación de la Nación en lanzó un manual (en formato de revista) muy accesible, dinámico, claro y llevadero sobre cómo conversar de las partes del cuerpo, la adopción, la llegada de un hermanito/a, la primera menstruación, los cambios en la pubertad, la masturbación, las relaciones sexuales, el embarazo adolescente, el , los derechos de las mujeres y la no sólo en los pupitres del colegio sino –también– sobre la mesa familiar.

Muchas veces hay miedo de sacar el tema porque los papás y mamás suponen que no están preparados. Frente a esta idea de faltas de recursos, el manual es un recurso. Pero, además, fomenta el diálogo más allá de tener todas las respuestas. “Para una educación sexual en familia no es necesario ser maestro, médico o psicólogo, ni tampoco hay que saberlo todo. Lo más importante es el afecto, crear climas de confianza, tener buena disposición y poder escuchar y comprender a los chicos”, propone el ministro de Educación Alberto Sileoni.

En la publicación –de la cual se distribuirán seis millones de ejemplares en todo el país–, se propone acompañar el crecimiento de los hijos/as. En principio, llamando a las cosas por su nombre. “En la familia acostumbramos poner sobrenombres a las partes íntimas: pito, polola, pitulín, chochi. Es muy curioso esto porque nadie usa palabras diferentes para nombrar los codos, las rodillas o cualquier otra parte del cuerpo”, señala el manual que indica llamar pene y vulva a los órganos genitales masculinos y femeninos.

También da herramientas para prevenir abusos sexuales con estrategias simples y efectivas. “Las partes del cuerpo que están cubiertas por la ropa interior o por la malla se llaman partes íntimas. Son aquellas partes del cuerpo que sólo los chicos/as o quienes los cuidan pueden ver o tocar. Y sólo cuando lo hacen por cuestiones de higiene o de salud”, describe el texto creado por el Programa Nacional de Educación Sexual Integral coordinado por Mirta Marina.

El manual funciona como una brújula cuando se sabe qué decir, pero no cómo decirlo. Por ejemplo: “Es muy importante que les enseñemos a nenes y nenas que si se sienten mal porque alguien quiere ver o tocar sus partes íntimas tienen que decir NO y se lo tienen que contar a alguien de confianza como un familiar o la maestra”, aconsejan. “Creemos que cuando se hablan temas como el de educación sexual, en el que se ponen en juego sistemas de pensamiento, historias personales, creencias religiosas, prejuicios, el mejor camino siempre es el debate de ideas.

Hay otro más fácil que es el de elogiar los materiales y luego guardarlos en un cajón del escritorio donde nadie los ve. Esta es nuestra batalla, que consiste en lograr que las cosas ocurran en las aulas y en la familia. La Ley de Educación Sexual Integral fue sancionada por el Congreso de la Nación y no es materia opinable, debe cumplirse”, señaló Sileoni al presentar la revista. Las hojas van avanzando como las etapas de la vida hasta hablar de cómo prevenir embarazos no deseados, la transmisión de enfermedades de transmisión sexual y la trata de personas para evitar la explotación sexual. Una publicación que dice presente para promover nuevas generaciones más libres y con más derechos.

¿QUE TIENE QUE ENSEÑAR LA ESCUELA?

  • Las diferencias corporales entre varones y mujeres.
  • Los nombres de las partes íntimas.
  • El respeto por la propia intimidad y la de los demás.
  • Pautas de cuidado y protección para prevenir el abuso sexual.
  • A preguntar dudas e inquietudes sobre sexualidad.
  • A respetar formas de vida diferentes a la propia.
  • El derecho a saber la verdad sobre el propio origen.
  • Los cambios biológicos, sociales, psicológicos y afectivos en la pubertad y la adolescencia.
  • El cuidado mutuo en las relaciones afectivas.
  • A decir “no” frente a las presiones de las amistades y la pareja.
  • A no discriminar y respetar las diferencias.
  • A aceptar y valorar sus cuerpos tal como son.
  • El derecho a la salud sexual y reproductiva.
  • Información científica sobre el embarazo y los métodos anticonceptivos.
  • El uso de preservativo como único método para prevenir al mismo tiempo el embarazo, las enfermedades de transmisión sexual y el vih sida.
  • La legislación sobre los derechos sexuales de la adolescencia y la información para garantizar esos derechos en los servicios de salud.
  • El respeto por todas las personas, no importa cuál sea su orientación sexual.
  • La igualdad de derechos para varones y mujeres.
  • El derecho que tienen todas las personas, con o sin discapacidad, a vivir la sexualidad plenamente, sin discriminación ni violencia.
  • A pedir ayuda a los adultos de confianza cuando pasa algo que los daña a ellos o a los demás.
  • A decir “no” cuando alguna interacción física incomoda, confunde o molesta.
  • A no guardar secretos que los hacen sentir mal.
  • A prevenir situaciones de violencia en el noviazgo.
  • A reconocer situaciones de riesgo o de violencia sexual como acoso sexual, abuso sexual, maltrato, explotación sexual y trata de personas.

Fuente: La Ciudad de las DiosasEducación Sexual Integral, para charlar en familia, del Programa Nacional de Educación Sexual Integral, dependiente del Ministerio de Educación de la Nación.

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