El informe El estado de la población mundial, publicado hoy por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), arguye que el éxito de la respuesta mundial frente al SIDA dependerá de que enfrentemos no sólo al virus invasor, sino también los efectos del cambio climático, como la escasez de alimentos y agua, y el aumento de la pobreza y los desastres naturales.

El informe también sostiene que el fortalecimiento de la respuesta a la epidemia del SIDA conllevará una mayor capacidad de recuperación social por parte de los individuos, las comunidades y las sociedades de cara a la serie de amenazas relacionadas con el cambio climático, así como una mayor capacidad de manejar las consecuencias de este. Se considera que el VIH y el cambio climático están estrechamente relacionados, una idea compartida por diversos organismos de las Naciones Unidas, incluido el y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El informe, subtitulado “Afrontar un mundo en transformación: las y el clima”, sitúa a las en el mismo centro de los esfuerzos para hacer frente al cambio climático y sostiene que es más probable que las políticas, los programas y las intervenciones atenúen los efectos más graves de este si tienen en cuenta los derechos y las necesidades de las .

Se dice que las mujeres son las más castigadas por el cambio climático, en parte porque en muchos países conforman la mayor parte de la fuerza laboral agrícola, la cual se ve muy afectada en una crisis ambiental, y también debido a que no suelen tener suficiente control sobre sus vidas ni acceso a posibilidades de generar ingresos en comparación con los hombres; es decir, tienen más probabilidades de ser pobres y de que su pobreza aumente. En palabras de la Directora Ejecutiva del FNUAP, Thoraya Ahmed Obaid: “Las mujeres pobres de los países pobres son las más afectadas por el cambio climático, pese a que son quienes menos contribuyeron a este problema.”.

Se mencionan numerosos ejemplos de cambio climático extremo, desde la fusión de los glaciares en Bolivia hasta la destrucción de las cosechas por los tifones que azotan Filipinas, y desde las sequías en África oriental y meridional hasta las inundaciones en Vietnam. En cada situación, se muestra la lucha que las mujeres libran para conservar sus medios de subsistencia y sus familias y, en algunos casos, la lucha por sus vidas.

Según el informe, si se confiere autonomía a las mujeres y niñas, sobre todo mediante inversiones en salud y educación, se estimulará el desarrollo económico y se reducirá la pobreza, lo que repercutirá de forma favorable en el manejo del cambio climático. Las niñas que reciben más educación tienen más probabilidades de protegerse contra la infección por el VIH y de tener familias menos numerosas y más saludables. En general, el acceso a los servicios de salud reproductiva —por ejemplo, planificación familiar— se traduce en tasas de fecundidad más bajas, lo que a su vez influye claramente para atenuar las posibles repercusiones de las crisis ambientales, además de aumentar las probabilidades de lograr un desarrollo sostenible.

La Sra. Obaid afirmó que “las mujeres deben formar parte de todo acuerdo sobre cambio climático, no como una idea tardía o porque es políticamente correcto, sino porque es la manera correcta de proceder”. Señaló, además, que “el futuro de la humanidad depende de que podamos desplegar planamente el potencial de todos los seres humanos y la capacidad plena de las mujeres, con el fin de propiciar los cambios necesarios”.

El informe del 2009 sobre el estado de la población en el mundo sostiene que la igualdad de género está a prueba en todos sus aspectos y es una necesidad urgente, no sólo para mejorar las vidas de las propias mujeres sino también para evitar las consecuencias más graves de la crisis ambiental. Este carácter urgente es transmitido a los dirigentes y negociadores que se reunirán en la importante conferencia sobre cambio climático que tendrá lugar el próximo diciembre en Copenhague. Se les ha instado a que piensen de manera creativa, no sólo sobre emisiones y objetivos, sino también sobre población, salud reproductiva e igualdad de género, y sobre la forma en que pueden contribuir a construir un mundo sostenible desde el punto de vista ambiental.

Fuente: ONUSIDA 

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